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Sixth National Report

submitted on: 31 Dec 2018   last updated: 07 Jan 2019

Section I. Information on the targets being pursued at the national level

Uruguay

1a) Para 2017, se habrán sistematizado los contenidos en materia de diversidad biológica que permitan contribuir con el Plan Nacional de Educación Ambiental para el Desarrollo Humano Sostenible llevado adelante por la Red Nacional de Educación Ambiental (RENEA), en particular en los objetivos que hacen al vínculo entre el ámbito de la educación y el de la gestión en un marco de fomento y construcción de ciudadanía ambiental

La necesidad de generar conciencia sobre el valor de la diversidad biológica y dar a conocer los pasos que puedan dar lugar a su conservación ha sido abordada en el Uruguay de manera muy especial en los últimos años en el trabajo de la Red Nacional de Educación Ambiental (RENEA).

RENEA es una iniciativa de los Ministerios de Educación (MEC) y Medio Ambiente (MVOTMA), la Universidad de la República (UDELAR) y la Administración Nacional de Enseñanza Pública (ANEP), que reúne los esfuerzos de más de 60 organizaciones de la sociedad civil interesadas en trabajar en la temática.

Enmarcada en la última Ley General de Educación con la que nuestro país cuenta, RENEA se ha embarcado en la construcción de un Plan Nacional de Educación Ambiental para el Desarrollo Humano Sostenible (PLANEA) con la perspectiva de que el país declare la educación ambiental como una política educativa con un peso específico en los programas educativos.

El desafío que la educación comparte con la producción de conocimiento es el de contribuir a modificar un modelo de desarrollo que no resulta sustentable y esto implica, además de cambios económicos, cambios políticos, sociales y culturales.

La construcción de ciudadanía ambiental en el Uruguay es  uno de los principios socio-políticos del PLANEA y es a su vez guiada por sus Principios Generales, entre los que encontramos al Valor de la Vida. Este supone, según el documento del PLANEA, un “compromiso primordial con la protección y cuidado de todas  las formas de vida, fundado en la postulación del valor supremo de la vida aun cuando su sentido escape a la comprensión humana”.

En el marco de la Estrategia Nacional de Biodiversidad, Uruguay decidió apostar a la continuación y profundización de este esfuerzo, colaborando en particular con las líneas de acción del PLANEA referidas a sistematización de reflexiones y aprendizajes, recursos colectivizables y producción de publicaciones y recursos didácticos por medio de una sistematización, de carácter nacional, de contenidos disponibles en materia de conocimiento de nuestra diversidad biológica, sus múltiples valores, la necesidad de conservarla y usarla sustentablemente, las principales presiones que la amenazan y los aportes que la ciudadanía toda puede hacer en pos de su cuidado.

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Relevance of National Targets to Aichi Targets
1. Awareness of biodiversity values

1b) Para el 2018, se habrán diseñado y/o fortalecido campañas de sensibilización en temas vinculados a i) Servicios Ecosistémicos, ii) Espacios de Conservación, iii) Ecosistemas Nativos, y iv) Biodiversidad y Ciudades, como forma de complementar los esfuerzos de concientización sobre los valores de la diversidad biológica

En 1999, el Uruguay presentó al Convenio sobre Diversidad Biológica su primera Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica. En ella se incluía, en la sección “Temas para la Estrategia”, la cuestión de la Educación y Conciencia Pública y se hacía referencia a una “falta de interés” de parte de medios de comunicación y público en general por el estado de la diversidad biológica, su proceso de degradación y las formas de enfrentar este problema.  Asimismo, el documento planteaba la necesidad del país de fortalecer sus esfuerzos para incrementar la oferta de contenidos de difusión sobre la conservación y uso sustentable de la biodiversidad.

La combinación de estos problemas constituye un gran desafío pues obliga a tomadores de decisión a trabajar tanto en la oferta como en la demanda de productos comunicacionales vinculados con los desafíos de conservar y usar sustentablemente nuestra diversidad biológica.

A casi dos décadas de aquella propuesta, el tratamiento del tema en ámbitos educativos por los que transita la mayoría de nuestra ciudadanía ha registrado algunos avances y se percibe un mayor interés de nuestros educadores (sobre todo los que están en formación) por involucrar a comunidades educativas en actividades de discusión o difusión relacionadas con la conservación de la diversidad biológica. Sin embargo, este proceso más bien lento de concientización sobre los valores de la biodiversidad debe fortalecerse y complementarse con acciones de parte del Estado que comuniquen muy claramente cuáles son los desafíos clave y de qué manera todos podemos participar aportando a superarlos como sociedad.

En este sentido, y en el marco de la elaboración de una nueva Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica (ahora, para el período 2016-2020), Uruguay decidió diseñar e implementar campañas específicas de sensibilización que pongan de manifiesto enfoques, herramientas, componentes y/o grandes desafíos asociados a la política nacional en la materia. Asimismo, se resolvió que las campañas han de enfocar los esfuerzos de producción comunicacional en los servicios que nos brinda la biodiversidad; los espacios en los que regulamos la intensidad del uso productivo de los recursos naturales para mantener procesos ecológicos que la sostienen; la importancia de conservar los ecosistemas más representativos del país y la región por su aporte a la construcción de nuestra identidad, y a la diversidad biocultural del mundo; y el rol de la diversidad biológica y su conservación en contextos urbanos (fundamental para un país que, como Uruguay, concentra más del 95% de su población en ciudades).

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Relevance of National Targets to Aichi Targets
1. Awareness of biodiversity values

2a) Para 2020, Uruguay habrá conformado un grupo de trabajo en el marco de la Comisión Técnica Asesora de Medio Ambiente, con el cometido de integrar los valores de la diversidad biológica y los servicios ecosistémicos en los procesos de planificación y desarrollo

El desafío de integrar los valores de la diversidad biológica y los servicios que esta ofrece a nuestras sociedades en los procesos de planificación sectorial y de desarrollo nacional requiere, ante todo, de espacios comunes, plurales e inter-institucionales de carácter fundamentalmente deliberativo donde se evalúen diferentes estrategias para articular las necesidades del crecimiento económico con las de la conservación de nuestros recursos naturales.

En la Ley que sancionó la creación del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) (N° 16.112, del año 1990) se dispuso la creación de una Comisión Técnica Asesora para la Protección del Medio Ambiente (COTAMA)integrada por delegados de los organismos públicos y privados, de acuerdo con lo que establezca la reglamentación, entre los que estarán comprendidos la Universidad de la República y el Congreso Nacional de Intendentes Municipales”.

La creación de la COTAMA tuvo lugar recién 3 años después, y el decreto que sancionó la misma le atribuyó como cometidos: i) colaborar con la definición de la política nacional ambiental, ii) cooperar con el MVOTMA en la formulación, ejecución, supervisión y evaluación de los planes nacionales ambientales, iii) actuar como mecanismo de coordinación interinstitucional de las actividades de organismos públicos y privados que tengan relación o incidencia en la conservación, defensa y mejoramiento del ambiente, y iv) asesorar al MVOTMA o al Poder Ejecutivo en aquellas materias que se le soliciten.

El mismo decreto establece que la Comisión está formada por un Comité Coordinador, una Secretaría Permanente y un Plenario. Este último, órgano representativo de la Comisión incluye a delegados del Poder Ejecutivo y Legislativo, gobiernos departamentales, academia, cámaras empresariales y otros actores privados, además de organizaciones de la sociedad civil de la capital y el interior de la República.

Sobre todo mediante la creación de grupos de trabajo ad-hoc y temáticos, la COTAMA ha acompañado el proceso de robustecimiento normativo ambiental en el que Uruguay se ha embarcado en los últimos 20 años. En ese marco, y considerando la potencialidad y legitimidad del espacio de participación construido a lo largo de años de colaboración, el Ministerio de Medio Ambiente decidió incorporar a la Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica, una meta de creación de un grupo de trabajo en Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos como forma de impulsar un tratamiento abierto, transparente y adecuadamente jerarquizado de lo imperioso de integrar los valores de la diversidad en nuestros procesos de planificación sectorial y desarrollo productivo.

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Relevance of National Targets to Aichi Targets
Biodiversity values integrated into national and local development and poverty reduction strategies
Biodiversity values integrated into national and local planning processes

2b) Para 2018, Uruguay contará con lineamientos para la valoración de la diversidad biológica y los servicios ecosistémicos aprobadas institucionalmente, y en particular para su consideración en los procesos de Evaluación de Impacto Ambiental y Evaluación Ambiental Estratégica.

Desde que el reconocimiento de la crisis que atraviesa la diversidad biológica a nivel planetario dio lugar al nacimiento de un nuevo campo, la biología de la conservación, aplicado y orientado por una misión inspirada en fuertes valores éticos se han venido procesando fuertes debates sobre qué enfoque debería primar a la hora de proponer instrumentos de política para contrarrestar la pérdida de biodiversidad. Sin una estrategia que ayude a integrar los valores de la diversidad biológica en las estrategias y procesos de planificación de desarrollo y de reducción de la pobreza, o mainstreaming, será muy difícil alcanzar los objetivos de moderación, reducción o reversión de las tasas de pérdida de la biodiversidad. En esta cuestión, la Evaluación de Ecosistemas del Milenio es lo suficientemente clara cuando afirma: “Las decisiones políticas que más afectan a los ecosistemas son tomadas frecuentemente por agencias y en arenas políticas distintas a las de las instituciones encargadas de proteger a esos mismos ecosistemas” (MEA 2005).

En consonancia con esto, la visión de la Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica del Uruguay (2016-2020) reconoce “la importancia del valor de la biodiversidad y sus bienes y servicios asociados en distintos sectores, mejorando el conocimiento de los elementos que la componen como forma de contribuir a la toma de decisiones para una gestión sostenible”. De forma de cumplir especialmente con sus dos primeros objetivos (disminuir la tasa de pérdida y degradación de nuestros principales ecosistemas y promover el uso sostenible de la diversidad biológica) el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) propone el diseño de lineamientos aprobados institucionalmente para establecer el valor de la diversidad biológica y los servicios que los ecosistemas proveen a la sociedad buscando en particular que estos se consideren en los instrumentos más usados en la gestión cotidiana: la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) y la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE).

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2. Integration of biodiversity values

2c) Para 2020, Uruguay contará con una propuesta para desarrollar un sistema de cuentas ambientales, en coordinación con las instituciones con competencia en la planificación del desarrollo y la economía nacional


Los sistemas de cuentas ambientales constituyen una de las herramientas por excelencia de los esfuerzos para integrar los valores de la diversidad biológica en las estrategias y procesos de planificación del desarrollo y reducción de la pobreza a nivel nacional, regional y local. Uruguay reconoce, desde la publicación de su primera “Propuesta de Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica” que los “valores de los recursos biológicos y los servicios ecológicos” no son tenidos en cuenta a la hora de planificar los planes y estrategias para promover el desarrollo económico.

Esta realidad, sumada a las dificultades para realizar una contabilización de recursos biológicos como activos monetarios y la falta de coordinación entre distintos organismos del Estado Uruguayo (p. ej. los Ministerios de Medio Ambiente, Ganadería, y Economía y Finanzas) ha dificultado históricamente la incorporación de la variable ambiental en la definición de las políticas de desarrollo sectorial.

Debemos considerar que el desarrollo de un sistema de cuentas ambientales permitiría al país, entre otras cosas: i) mostrar mejoras en los atributos ambientales de los procesos de producción, ii) reforzar los incentivos para la conservación del ambiente a través de mecanismos de mercado, iii) mejorar el diseño de las políticas y procesos de monitoreo de impactos de los sistemas agroalimentarios, iv) dejar en evidencia la dependencia de los diferentes sectores de la economía respecto a los recursos naturales, y v) planificar para una mejor asignación de recursos entre usos que compiten entre sí.

Teniendo en cuenta lo anterior, y en el marco del proceso que dio lugar a la “Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica del Uruguay 2016 – 2020”, se decidió incluir como Meta Nacional para la Conservación de la Diversidad Biológica y su Uso Sostenible la posibilidad de contar, para el año 2020, “con una propuesta para el desarrollo de un sistema de cuentas ambientales, en coordinación con las instituciones con competencia en la planificación del desarrollo y la economía nacional”.

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Relevance of National Targets to Aichi Targets
Biodiversity values incorporated into national accounting, as appropriate

3a) Para 2017, se habrán identificado los incentivos actuales y potencialmente perjudiciales para la diversidad biológica y se habrá avanzado en propuestas para su eliminación

El proceder de individuos y organizaciones en actividades productivas o de consumo que afecten la diversidad biológica – tanto en el sentido de degradarla como en el de conservarla – está pautado por un estructura compleja y dinámica de incentivos negativos (y positivos) que estimulan de manera interactiva la adopción de determinados patrones de comportamiento.

Los incentivos perjudiciales que afectan el estado y perspectivas de conservación de la  biodiversidad en un país son diversos en su origen (pueden ser nacionales, regionales o locales) y en su naturaleza (subsidios directos, exoneraciones tributarias o de la aplicación de cierta normativa, subsidios implícitos, etcétera).  Desde hace más de 20 años, en el marco de su primera “Propuesta de Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica” nuestro país reconoce la necesidad de reformar (eliminando o sustituyendo) esta estructura de incentivos aunque los avances no resultan muy auspiciosos.

En Uruguay, conviven leyes que estimulan inversiones en ciertos sectores productivos (p.ej. forestal o agrícola), normativa que ordena el territorio según ciertos criterios y por tanto provoca determinados cambios en el uso del suelo, con el fomento mediante exoneraciones tributarias al uso de agroquímicos que todavía no se han puesto en tela de juicio en procesos abiertos, transparentes y que consideren con claridad los costos y beneficios que extraemos de estos instrumentos de política.

Por lo antes expuesto, y en el marco del proceso que dio lugar a la “Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica del Uruguay 2016 – 2020”, se decidió incluir como Meta Nacional para la Conservación de la Diversidad Biológica y su Uso Sostenible identificar, para el año 2017, “los incentivos actuales y potencialmente perjudiciales para la diversidad biológica y avanzar en propuestas para su eliminación”.

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Incentives, including subsidies, harmful to biodiversity, eliminated, phased out or reformed in order to minimize of avoid negative impacts

3b) Para 2018, se habrán identificado y priorizado sectores de la producción nacional interesados en participar en un régimen de incentivos económicos para la conservación de la diversidad biológica, y se avanzará conjuntamente en el desarrollo de propuestas para su implementación

Las acciones focales desarrolladas por los gobiernos en aras de conservar la diversidad biológica y promover su uso sostenible (p. ej. las áreas protegidas) han contribuido de manera muy importante a avanzar hacia los objetivos planteados por el Convenio sobre la Diversidad Biológica en sucesivas Conferencias de las Partes.

Sin embargo, esto es insuficiente y estas iniciativas deben complementarse con esfuerzos para cambiar la forma en que nuestros patrones de producción y consumo afectan a la diversidad biológica. Tal y como ocurre con los incentivos perjudiciales para la conservación de la diversidad biológica y su uso sostenible, los incentivos económicos beneficiosos son necesarios para avanzar en el cumplimiento de las metas del Convenio. Es de esperar que al menos algunos sectores productivos se sientan convocados a aprovechar estos estímulos de parte del Estado y emprendan a partir de ellos, las inversiones necesarias para provocar los cambios tecnológicos u organizacionales necesarios para mitigar los efectos adversos que sus actividades actuales tienen sobre la diversidad biológica.


Naturalmente, el desarrollo de un esquema de incentivos supondrá casi obligadamente renuncias por parte del Estado en materia económica (por exoneraciones tributarias o inversión de recursos públicos) y esto obliga a priorizar en función de ciertos criterios cuáles serán los sectores productivos en los que ensayar el uso de estos instrumentos.

De esa forma, y en el marco del proceso que actualizó la Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica de Uruguay, se entendió conveniente incluir una meta para “identificar y priorizar sectores de nuestra producción interesados en participar en un régimen de incentivos económicos para la conservación de la diversidad biológica”.

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Positive incentives for conservation and sustainable use of biodiversity developed and applied

3c) Para 2020, se contará con propuestas de incentivos para la conservación de pastizales, humedales y bosques nativos a implementarse en todo el territorio nacional

Si bien Uruguay no cuenta con una Lista Roja de Ecosistemas u otros instrumentos que habilite a tomadores de decisión a establecer cuáles son los ecosistemas prioritarios para la conservación, una primera valoración del estado y tendencias de los ecosistemas más representados ha permitido proponer en el marco de la Estrategia Nacional 2016 – 2020 a pastizales, humedales y bosques nativos como los ecosistemas a beneficiar con esquemas de incentivos económicos para su conservación.

Los pastizales son el ecosistema dominante en la mayor parte del territorio nacional y además forman parte de un bioma amenazado a nivel mundial. Tanto por esto, como por la importancia económica que tienen para un país en donde la ganadería sobre campo natural es una actividad central y tradicional, resulta obvio que se los priorice a la hora de establecer esquemas de incentivos económicos para su conservación.


Los humedales y los bosques nativos son los ecosistemas que siguen a los pastizales en términos de superficie, ocupando aproximadamente un 12 y un 5 % del territorio nacional, respectivamente.  De la misma manera que los pastizales, se encuentran amenazados por un conjunto de presiones entre las que se destaca su transformación ante todo para dejar sitio a cultivos agrícolas. El Uruguay ha experimentado un avance significativo de su frontera agrícola en los últimos años por lo que iniciativas que conviertan en rentable la conservación de ecosistemas prioritarios por los servicios que proveen son de fundamental importancia para complementar los esfuerzos realizados mediante instrumentos como áreas protegidas, sitios Ramsar, o Reservas de Biósfera.


Teniendo en cuenta lo anterior, y en el marco del proceso que dio lugar a la Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica del Uruguay 2016-2020, se consideró relevante incluir como meta el diseño de “propuestas de incentivos para la conservación de pastizales, humedales y bosques nativos a implementarse en todo el territorio nacional”.

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Relevance of National Targets to Aichi Targets
Positive incentives for conservation and sustainable use of biodiversity developed and applied

4a) Para 2018, se habrá avanzado en la generación de conocimiento sobre la capacidad de los ecosistemas para absorber impactos derivados de la producción

La Meta Aichi 4 refiere a medidas y planes para lograr la sostenibilidad en la producción y el consumo, de forma de mantener los impactos que las actividades humanas provocan en los ecosistemas dentro de límites ecológicamente seguros.El problema aquí radica, sencillamente, en que para la mayor parte de los ecosistemas se carece de nociones concretas sobre cuáles son esos límites y, por tanto, es muy difícil establecer restricciones a ciertas actividades de manera fundamentada.

Contar con más información y de mejor calidad sobre la capacidad de carga de los diferentes ecosistemas para las distintas actividades (e.g. tala en bosques, ganadería en campo natural, manejo de nutrientes o agroquímicos en la agricultura, ocupación de la zona costera, capturas en la pesca artesanal o industrial) permitirá establecer estrategias claras de uso racional de los recursos comprendidos en los ecosistemas, garantizando su sostenibilidad en el mediano y largo plazo.  Conocer los límites de esa capacidad, permitirá al Estado cumplir con sus obligaciones de cuidar los bienes comunes disponiendo de restricciones parciales o totales al uso no sustentable de los recursos y servicios que nuestros ecosistemas ofrecen (sea ya para el consumo o para la producción de bienes).

En ese contexto, la nueva Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica del Uruguay 2016-2020 incorporó como Meta Nacional el avanzar en el “conocimiento sobre la capacidad de los ecosistemas para absorber impactos derivados de la producción”.

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Relevance of National Targets to Aichi Targets
Have kept the impacts of use of natural resources well within safe ecological limits

4b) Para 2020, se habrán adoptado medidas para transitar hacia modelos de producción y consumo sostenibles, en acuerdo con la normativa nacional y la promoción de iniciativas de biodiversidad a nivel empresarial

Una vez identificados con claridad los límites ecológicamente seguros para la explotación de los recursos comprendidos en nuestros ecosistemas, se facilita el diseño de  medidas o planes para transitar hacia modelos de producción y consumo sostenibles. Esta meta, directamente relacionada con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 12, refiere al logro de un equilibrio extremadamente complicado: hacer más y mejores cosas con menos recursos. Uruguay ha avanzado de manera significativa en algunas áreas en los últimos años, como lo demuestra el caso de la transformación de su matriz energética hacia el uso de energías renovables, pero se encuentra rezagado en otras como en la creación de empleos ecológicos o el estímulo a formas de producción de alimentos más amigables con el medio ambiente.


En 1994, y luego de ya haber sido mencionada en la Agenda 21 de Naciones Unidas, el Simposio de Oslo definió al consumo sostenible como el uso de servicios y productos que “reduce al mínimo el uso de recursos naturales y materiales tóxicos, así como las emisiones de residuos y contaminantes asociados al ciclo de vida del producto o servicio”. Tanto si pensamos en este objetivo en materia de mejora en la eficiencia en el uso de los recursos como en cambios en los patrones de consumo, los caminos, planes o medidas para estimularlo requieren de mucha investigación, información, y cambios culturales y cognitivos para llegar a buen puerto.

Por el calibre y la complejidad de estas cuestiones, es mucho el diálogo necesario entre todas las partes y en particular se necesita el involucramiento de la ciudadanía y la voluntad de los sectores empresariales para promover una nueva visión de la producción y el consumo marcada por la responsabilidad que supone cuidar un patrimonio que en última instancia pertenece a todos.

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Relevance of National Targets to Aichi Targets
Governments, business and stakeholders at all levels have taken steps to achieve, or have implemented, plans for sustainable production and consumption

5a) Para 2018, se conocerá cuál es el estatus de conservación de los principales ecosistemas continentales del país (pastizales, bosques nativos y humedales) a través de la elaboración de Listas Rojas de Ecosistemas

En el Uruguay, la producción de información sobre el estatus de conservación de los principales ecosistemas ha dependido en general de iniciativas aisladas relacionadas por lo general con proyectos de investigación desarrollados por expertos del campo académico.

Superar esta situación y pasar a tener un registro más sistemático que pueda dar cuenta del cambio de variables clave para la gestión en el tiempo (e.g. superficie y grado de degradación) es fundamental para avanzar en políticas más eficaces de conservación de los pastizales, bosques y humedales.


En el V Informe Nacional al CDB, se reseñan los avances de los últimos años en materia de evaluaciones sobre el estado de los principales ecosistemas del país (pastizales, humedales y bosques nativos). A modo de ejemplo, el proyecto “Descripción de la heterogeneidad florística y seguimiento de la productividad primaria y secundaria del campo natural” generó avances en el estado del conocimiento del bioma pastizal, al mismo tiempo que el país culminó las primeras etapas de su Inventario Nacional Forestal y avanzó en un esfuerzo de regionalización de humedales a través del Programa Marco para la Gestión Sostenible de los Recursos Hídricos de la Cuenca del Plata (CIC Plata).

Estas iniciativas mejoraron nuestro conocimiento sobre estos ecosistemas y permitieron, en la mayoría de los casos, identificar las mayores fuentes de presión que las actividades humanas ejercen sobre su estructura y funcionamiento. Entre ellas, el Informe menciona el avance de la frontera agrícola, la urbanización pobremente planificada, las especies exóticas invasoras y los impactos del cambio climático.

Frente a la necesidad de contar con un marco claro y herramientas concretas para sistematizar la información sobre estado de los ecosistemas, decidió proponerse la elaboración de una Lista Roja de Ecosistemas para Uruguay. Las Listas Rojas de Ecosistemas, iniciativa de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) consisten de “un estándar global para evaluar el estado de conservación de los ecosistemas. Son aplicables tanto a niveles globales y regionales como nacionales y locales. Se basan en un conjunto de reglas, o criterios, para desarrollar evaluaciones basadas en evidencia del riesgo de colapso ecosistémico, medido como reducción de su distribución espacial o degradación de sus procesos o componentes clave”.

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Relevance of National Targets to Aichi Targets
5. Loss of habitats

5b) Para 2020, se habrá avanzado en la implementación de acciones para reducir al menos en un 50 % los niveles de degradación y fragmentación de los principales ecosistemas continentales del país (pastizales, bosques y humedales).

La quinta Meta Aichi plantea que “Para 2020, se habrá reducido por lo menos a la mitad y, donde resulte factible, se habrá reducido hasta un valor cercano a cero, el ritmo de pérdida de todos los hábitats naturales, incluidos los bosques, y se habrá reducido de manera significativa la degradación y fragmentación”.

A pesar de que Uruguay no cuenta con una evaluación de carácter nacional y sistemática del estado de conservación de sus pastizales, bosques y humedales y esto representa una limitante para conocer hasta qué grado están degradados y/o fragmentados, su compromiso de desarrollar acciones para colaborar con el cumplimiento de las Metas de Aichi a nivel global suponen la necesidad de que marque ciertas metas concretas a alcanzar hacia el año 2020.  A esto se suman los compromisos asumidos por Uruguay por haber ratificado la Convención Ramsar sobre Humedales de Importancia Internacional y el Proceso Montréal sobre Conservación y Manejo de Bosques Templados.

En un contexto de intensificación de las actividades productivas y crecientes presiones sobre los ecosistemas, a lo que se suma las exigencias de mantener el crecimiento económico de los últimos años para satisfacer las necesidades de la sociedad uruguaya, no resulta sencillo establecer metas que impliquen pérdida cero de hábitats naturales. El país ha avanzado en dar cierta respuesta a estas tendencias sobre todo a través del desarrollo de su Sistema Nacional de Áreas Protegidas y, más recientemente, de la elaboración de Instrumentos de Ordenamiento Territorial en el marco de la Ley 18.308 de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible.

En base a esas iniciativas, y a otras que pueden ir surgiendo y se relacionan con la integración de las consideraciones acerca de la diversidad biológica en los sectores productivos, es que la nueva Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica del Uruguay 2016-2020 incorporó como Meta Nacional el avanzar en la implementación de “

de acciones para reducir al menos en un 50 % los niveles de degradación y fragmentación de los principales ecosistemas continentales del país (pastizales, bosques y humedales)”.

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Relevance of National Targets to Aichi Targets
The loss of all habitats is at least halved and where feasible brought close to zero

6a) Para 2017, se habrá evaluado la aplicación del Plan de Acción Nacional para Reducir la Captura Incidental de Aves Marinas en las Pesquerías Uruguayas y el Plan de Acción para la Conservación de Condrictios en las Pesquerías Uruguayas.

La Meta Aichi 6 plantea, entre otras cuestiones, que para el año 2020 se habrán de establecer planes con el objetivo de que las actividades pesqueras no tengan impactos perjudiciales importantes en las especies amenazadas y/o en los ecosistemas vulnerables.

Según la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (DINARA) “en Uruguay la pesca industrial tuvo su gran desarrollo a partir de la década de 1970. En 1975 se implementó el Plan Pesquero, lo que le dio el gran impulso al sector. Inicialmente se basó en la explotación de tres especies: la merluza, la corvina y la pescadilla (capturadas por buques arrastreros que transportaban sus capturas frescas) y actualmente se ha ampliado a muchas otras”.  La flota industrial pesquera uruguaya está compuesta por aproximadamente 60 a 65 barcos de entre 15 y 45 m de eslora, con capacidades de bodega entre 350 y 500 m3 siendo su zona de operación el Río de la Plata, el Océano Atlántico (Zona Común de Pesca de Argentino-Uruguaya) y aguas internacionales. La mayoría de los barcos industriales utiliza redes de arrastre de fondo o media agua. También se utilizan otras artes como palangres para la pesca de atún y merluza negra.


El desarrollo de estos esfuerzos de pesca ha traído como consecuencia un aumento en la captura incidental de grupos de especies que son consideradas de importancia para la conservación. Entre ellos, se destaca a los albatros y petreles, ya que por sus características particulares (gran longevidad y baja fecundidad) estas aves son especialmente sensibles a aumentos en la tasa de mortalidad. Esto ha causado preocupación global y la respuesta de organismos internacionales como la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ha sido el desarrollo de un Plan Internacional para Reducir la Captura Incidental de Aves Marinas en las Pesquerías de Palangre, lo que genera compromisos a nivel de cada país en el sentido de planificar y emprender acciones que colaboren a cumplir con las metas establecidas a nivel internacional. Esto se suma a las obligaciones asumidas por el país al ser signatario del Acuerdo sobre la Conservación de Albatros y Petreles en el marco de la Convención sobre la Conservación de Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS).


El desarrollo en 2006 del Plan de Acción Nacional para Reducir la Captura Incidental de Aves Marinas en las Pesquerías Uruguayas, elaborado en el marco del Código de Conducta para la Pesca Responsable impulsado por DINARA fue acompañado dos años después por otro proceso de planificación dirigido a los condrictios, grupo también considerado sensible a la captura incidental.


En la medida en que al día de hoy estos Planes y las medidas que proponen no han tenido oportunidad de ser evaluados, se entendió conveniente incluir en la Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica una meta, la 6a, que propone “ Para 2017, se habrá evaluado la aplicación del Plan de Acción Nacional para Reducir la Captura Incidental de Aves Marinas en las Pesquerías Uruguayas y el Plan de Acción para la Conservación de Condrictios en las Pesquerías Uruguayas”

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Relevance of National Targets to Aichi Targets
Fisheries have no significant adverse impacts on threatened species and vulnerable ecosystems

6b) Para el 2017, se habrá reglamentado la Ley de Pesca, permitiendo la implementación de un Consejo Consultivo de Pesca como órgano asesor del Poder Ejecutivo. Por otro lado, se crearán los Consejos Zonales Pesqueros con el objetivo de participar en el co-manejo de recursos en las zonas pesqueras del territorio nacional.

El bajo consumo de pescado en Uruguay produce que el sector esté predominantemente orientado a la exportación. La primera Ley de desarrollo del sector, conocida como de Riquezas del Mar, se aprobó en 1969 y permitió que la industria ampliara fuertemente sus actividades lo que sin embargo tuvo un conjunto de consecuencias sociales y ambientales (disminución de las poblaciones y por tanto de la captura, afectación de la pesca artesanal) que llevó a identificar la necesidad de diseñar un nuevo marco normativo, más enfocado en la conservación del recurso y en la participación de actores vulnerables que sin embargo dependen para su subsistencia de esta actividad.

Así, en 2014, se aprueba la Ley 19.175 de Conservación, Investigación y el Desarrollo Sostenible de los Recursos Hidrobiológicos y Ecosistemas. Este proyecto, además de incorporar una visión de conservación de ecosistemas más allá de las especies particulares que son objeto de explotación comercial, crea varias instancias de elaboración participativa de políticas como el Consejo Consultivo de Pesca integrado por miembros del poder ejecutivo, del sector pesquero industrial, de los pescadores artesanales y de la academia; y los Consejos Zonales Pesqueros con participación de agrupaciones de pescadores con el objetivo de participar en el co-manejo de los recursos en cada zona pesquera.


Por los cambios que supone en el enfoque privilegiado para el desarrollo del sector, la forma en la que se plantean los incentivos y las modificaciones al régimen de gobernanza (desde un manejo top-down y con libertades no reguladas para los privados a esquemas de co-manejo y regulaciones más sensatas y viables) se entiende que la entrada en vigor de esta Ley colaborará con mejorar las condiciones de sostenibilidad social y ambiental de la actividad en el país redundando en mejoras en la estructura y funcionamiento de los ecosistemas costero-marinos y, como consecuencia de ello, en posibilidades de recuperación para especies con problemas de conservación.

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Relevance of National Targets to Aichi Targets
6. Sustainable fisheries